Seguramente, muchos de los que estén leyendo esto, ante la invitación a jugar un picadito, habrán respondido con argumentos como "¿a vos te parece que con esta busarda puedo jugar a algo?" o "lo último que corrí fue al churrero en Mar del Tuyú". Si son uno de ellos, les dejo una historia para que no se desanimen.William Foulk, nacido en Blackwell, Inglaterra, el 12 de abril de 1874, es conocido por haber sido el futbolista profesional más gordo que haya pisado un campo de juego. Jugó en el Alfreton, el Blackwell y el Sheffield United, e incluso llegó a disputar un partido con la selección inglesa… no fue moco de pavo el muchachote.
Pero más allá de su trayectoria, vale aclarar que “Fatty” (así lo apodaban) jugaba como arquero, por lo que podemos decir que aquel viejo dicho que indica que “los gorditos van al arco” ya estaba vigente a finales del siglo XIX.
Sus rivales decían que aquel imponente portero tenía el tamaño de un oso y una fuerza tremenda para patear. Cuentan incluso que, una tarde, el grandote Foulke se colgó del travesaño (al mejor estilo Palermo contra River) y sus 165 Kg fueron demasiado para la castigada madera, que se quebró al instante. El partido debió ser interrumpido, pero “Fatty” volvía a dejar otra muestra de su poderío.
Finalmente, en 1916 falleció a raíz de su exceso de peso, aunque varios afirman que la responsable habría sido en realidad una cirrosis.
William “Fatty” Foulke, también recordado en DeVestuario.





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